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Sinopsis

Comienza la batalla por el Universo. Al regresar a Cybertron, Starscream toma el liderazgo de los Decepticons, y decide regresar a la tierra. Los Autobots, creyendo que la paz es posible, descubren que el cuerpo sin vida de Megatron ha sido robado del Ejército de los Estados Unidos por Skorpinox quien lo devuelve a la vida. Ahora Megatron regresa en busca de venganza.

Ficha técnica

Género Acción, Aventura, Ciencia Ficción
Título Original Transformers: Revenge of the Fallen
Director Michael Bay
Protagonistas Megan Denise Fox, Shia LaBeouf, John Turturro, Tyrese Gibson, Josh Duhamel, Isabel Lucas, Matthew Marsden, Glenn Morshower, Ramon Rodriguez.
Año de producción 2009
Duración 150 minutos.
MPAA rating PG-13 - Aviso para los padres. Este material puede ser inapropiado para niños menores de 13 años
Productor Steven Spielberg, Tom DeSanto, Lorenzo di Bonaventura, Don Murphy, Ian Bryce
Guionista Ehren Kruger, Roberto Orci, Alex Kurtzman
Música Steve Jablonsky, Linkin Park
País Estados Unidos
Calificación de la comunidad
(Basada en 6389 personas)
Calificación de la prensa
(Basada en 8 críticos)
Ultima modificación jev233 (Hace 6 anos)

Críticas de la prensa

Cine Premiere - C. Gómez Iniesta (México)

A dos años de su antecesora, Transformers regresa, sin espacio para dudar, con el exceso de confianza de haber sido un producto taquillero. The Revenge of The Fallen, incorrectamente traducido al español como La venganza de los caídos, más bien se refiere a la revancha de El Caído –The Fallen del título–, uno de los más de 46 personajes ... Leer más A dos años de su antecesora, Transformers regresa, sin espacio para dudar, con el exceso de confianza de haber sido un producto taquillero. The Revenge of The Fallen, incorrectamente traducido al español como La venganza de los caídos, más bien se refiere a la revancha de El Caído –The Fallen del título–, uno de los más de 46 personajes nuevos, equivalente bíblico de Lucifer, que buscará destruir la Tierra. Optimus Prime, sus aliados humanos y los metalizados, tratarán de impedirlo otra vez con la ayuda de Sam Witwicky, que guarda un ancestral secreto en la mente.

De ahí, la historia crece hacia todos lados haciendo incómodas referencias a la versión animada de 1986 –la muerte de los héroes, la reconstrucción de los villanos, la toma temporal de poder–. Se sale de los suburbios estadounidenses para derramarse por cuatro continentes, e incluso, al espacio exterior y otros planetas. Ese afán de crecer (más locaciones, más personajes, más subtramas) hacen un planteamiento confuso entre los saltos de tiempo, los espaciales y hasta –en quizá la escena más cuestionada– la entrada al paraíso autobot.

Pero el principal error es el mismo que cintas como X-Men orígenes: Wolverine han cometido: sacrificar la trama por la inclusión de personajes, unos más interesantes que otros, que penosamente desaparecen en un abrir y cerrar de ojos –el esperadísimo Devastator es un decepción por su fragilidad– disolviéndose entre las explosiones, buenas secuencias de acción y chistes sosos. Por su parte, Megan Fox sigue estando sólo para adornar el cuadro –compitiendo muy de cerca con Isabel Lucas–, Shia sigue manejando bien el peso de una cinta millonaria, mientras que John Turturro ha estirado su rol hasta un nuevo límite. Es cierto, no podemos negar algunos destellos que todo fan debe valorar –como la remodelación de Soundwave y Ravage–, pero la enorme sed de crear mitología se nota a leguas y no hace otra cosa que contagiar esa desesperada sensación. Eso sí, las superproducciones basadas en CGI tienen una nueva barra que brincar: los robots y su interacción es en su mayoría impecable (esta vez ILM sí se llevará el Oscar). Es una película grande, sí, mas no el gigante que estábamos esperando.

–Carlos Gómez Iniesta

3.00
Buena

La Nación - D. Batlle (Argentina)

Esta segunda película basada en los populares robots de la compañía de juguetes Hasbro tiene toda la espectacularidad, la adrenalina, el vértigo y el despliegue visual que un tanque de 200 millones de dólares de presupuesto debe ofrecer, pero -también- toda la elementalidad, la superficialidad y hasta la torpeza en cuanto a profundidad dramá ... Leer más Esta segunda película basada en los populares robots de la compañía de juguetes Hasbro tiene toda la espectacularidad, la adrenalina, el vértigo y el despliegue visual que un tanque de 200 millones de dólares de presupuesto debe ofrecer, pero -también- toda la elementalidad, la superficialidad y hasta la torpeza en cuanto a profundidad dramática, credibilidad e ingenio de la trama, solvencia de los diálogos y ductilidad en varias de sus actuaciones.

Por lo tanto, resulta imposible conciliar los intereses de aquellos que priorizan a la hora de pagar una entrada un festival de efectos visuales generados por computadora (aquí hay imponentes duelos entre gigantescas máquinas, explosiones por doquier, batallas con los más sofisticados armamentos y otras escenas de acción que se desarrollan en las pirámides de Luxor, en Shanghai, en el puente de Brooklyn, en los rascacielos de Manhattan, en el desierto de Nevada, en el centro de París y en otras vistosas locaciones) y aquellos que pretenden bastante más que un viaje de dos horas y media al estilo montaña rusa, matizado por apelaciones patrioteras y un vulgar erotismo para adolescentes (a eso apunta cada uno de los planos dedicados a exaltar la belleza de la fotogénica, escultural y cada vez más artificial Megan Fox).
Pocas innovaciones

Los mismos guionistas y el mismo director de la primera entrega de la saga ofrecen, dos años más tarde, pocas innovaciones (hay un segundo y aún más cruel líder de los Decepticons invasores, un enfrentamiento bélico a una escala mucho mayor, el héroe juvenil que interpreta Shia LaBeouf ingresa en la vida universitaria para desconsuelo de sus padres), pero los que sí han mejorado mucho su trabajo son los magos de los efectos visuales de la compañía Industrial Light & Magic. Los movimientos de los inmensos robots (tanto de los malvados Decepticons como de los nobles Autobots) resultan más creíbles, y también ha evolucionado de forma evidente la integración entre la animación digital por computadora y las imágenes tomadas a los actores de carne y hueso. El resto es sólo el acompañamiento habitual: una edición vertiginosa, estímulos primitivos e incesantes y música grandilocuente. Así, los problemas para el realizador Michael Bay "sólo" surgen cada vez que los personajes tienen que hablar (o más bien gritar).

No hay misterios en esta segunda Transformers (la idea es amplificar la dosis de la primera). Habrá que ver si con "más de lo mismo" alcanza para igualar o superar las 850.000 entradas cosechadas por el film original en 2007. De eso (y de vender juguetes) se trata esta ambiciosa producción de 200 millones de dólares de presupuesto que por momentos tiene más de diseño de marketing que de búsquedas artísticas.

Diego Batlle

3.00
Buena

Página 12 - H. Bernades (Argentina)

100% lucha. Eso es la segunda Transformers, para goce de los ultrafans de la hiperacción, y hastío del resto. Darse con un caño es la razón de ser de estos gigantes de hierro y chapa, que empezaron como muñequitos y terminaron siendo joyas de la computación digital. Fierro y fierro entregan los transformers, con extrahumana obcecación, a lo ... Leer más 100% lucha. Eso es la segunda Transformers, para goce de los ultrafans de la hiperacción, y hastío del resto. Darse con un caño es la razón de ser de estos gigantes de hierro y chapa, que empezaron como muñequitos y terminaron siendo joyas de la computación digital. Fierro y fierro entregan los transformers, con extrahumana obcecación, a lo largo de dos horas y media que cotizan a razón de más de un millón de dólares el minuto. Nadie podrá sospechar que los 200 millones de presupuesto de La venganza de los caídos se hayan gastado en otra cosa: cada plano de la megaproducción de Steven Spielberg y Michael Bay es un derroche de inversión, tan hipertrófico como las criaturas protagónicas. Criaturas que, como se sabe, se la pasan cambiando de forma y pueden llegar a medir veinte o treinta veces lo que un ser humano. O esos remedos de seres humanos que transpiran, corren y ¿hablan? en la película de Bay. Y que, aunque lleven nombre y apellido, son más robóticos que los robots protagónicos.

En la primera Transformers, autómatas buenos, llamados autobots, se aliaban con los terrícolas para combatir a los decepticons o transformers malos, que venían a pisotearnos el planeta verde como si fuera el jardín de su casa. El principal aliado de los autobots era un estudiante llamado Sam Witwicky (Shia LaBoeuf), que se hacía amigo de Bumblevee, su auto(bot) amarillo y negro, al tiempo que se ponía de novio con Mikaela, morocha de ojos turquesa y carrocería casi tan reluciente como la de Bumblevee (Megan Fox). Tal vez porque Mikaela trabaja en un taller mecánico, el realizador Michael Bay, su director de fotografía y equipo de maquillaje parecen empeñados en hacerla lucir como chica de aviso de gomería. Por designio de los guionistas (entre quienes se cuenta Roberto Orci, de Misión: Imposible III y la flamante Star Trek), a Sam se le quedó, de la película anterior, un pedazo de metal en condiciones de activar la Chispa Suprema (sic). Chispa que permitiría liberar a Megatron, líder de los decepticons y el más malo de los malos. Como en un momento el chico se traga el talismán, terminará con un decepticon metido en su boca, con la intención de arrancárselo de adentro y liberar así, de una vez, a su amo encadenado. Y allí sí, habrá que llamar al ejército de los Estados Unidos –como sucedía en la primera parte– para que nos salven a todos de la chatarra desatada, que amenaza con dejar el planeta hecho un bollo.

Antes que una secuela, La venganza de los caídos está pensada como extended play de la primera parte, más cara, más larga y más grandota. Por sus vozarrones, los transformers parecen un ejército de James Earl Jones y Morgan Freemans. Los hay de todas las clases y tamaños, incluyendo los chiquititos que se le meten a Sam por la boca, un viejo con barba y “bastón” de metal, y un par de amigos de Bumblevee, que cuando hacen chistes tontos los festejan, golpeteándose las “manos” como rappers. Un transformer-viejo camión de helados parece salido de Cars, otros recuerdan a las arañitas metálicas de Sentencia previa (Spielberg es uno de los productores, al fin y al cabo) y en una de las escenas iniciales hay unos que, como los gremlins, no pueden resistir la tentación de destrozar cocinas. Como se sabe, lo que mejor saben hacer los transformers es transformarse y darse maza. Asombrosos ballets digitales, las mutaciones constituyen, sin duda, lo mejor de la película. Al menos, hasta que empiezan a cansar. Otro tanto puede decirse de las batallas campales, suerte de Titanes en el ring en versión heavy metal, en las que a veces cuesta reconocer a los buenos de los malos. Para hacerlo, conviene mirarlos a los ojos: los buenos los tienen azules; los malos, rojos.

Hay tremendos chivos (en una escena, un cartelón de Mountain Dew cubre media pantalla), autohomenajes (el afiche de Bad Boys, película de Michael Bay, cuelga sobre una pared) y referencias insólitas, como un banner de... ¡Babasónicos! Como si se tratara de un teatro de revistas, La venganza de los caídos vampiriza la actualidad más inmediata. Así, Obama es presidente de Estados Unidos, ¡y hasta existe la gripe porcina! Pero es en la parte “de relleno”, la que involucra (se supone) al factor humano de Transformers, donde el planeta Bay revela su cara más oscura. En ese planeta, o se es un american boy como el protagonista, o una chica de poster, como su novia, o un latino pusilánime como su compañero de cuarto, a quien los autobots cargan por “mariquita”. A otros les cabe peor suerte. A la mamá de Sam, más que a nadie. A fuerza de comportarse como una idiota, la pobre mujer queda estigmatizada ya en las primeras escenas. Hasta el punto de que le basta pisar el campus de la universidad para “sentirse inteligente”, según comenta. O probar, en la terrasse de un bistrot parisino, un plato gourmet y escupirlo, intoxicada seguramente por la reiterada ingestión de hamburguesas. En este contexto, no extraña que picanear al “mariquita” latino sea un juego, como sucede aquí mientras los héroes combaten a los malos entre pirámides egipcias, apoyados por comandos yanquis y con refuerzos aportados por el gobierno de Jordania. Que son amigos, ya se sabe, no como otros de la región.

Por Horacio Bernades

2.00
Regular

Comentarios

Lixicato comentó:

Transformers: La Venganza de los Caídos

3.000
"Buena"

"Nada nuevo, mas, mucho mas de lo mismo. Lo mejor es el personaje de Turtutto que por lo menos le dieron una vuelta de tuerca para divertir un poco (de todas formas es mucho actor para tan poco)"

Hace 6 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
SERGIO N comentó:

Transformers: La Venganza de los Caídos

2.000
"Regular"

"Siempre es mejor poco pero bueno y no mucho pero de magra calidad. Asi es el caso de "Transformers 2: La venganza de los caídos". Un film en que se nota el aumento en el presupuesto para su realización que su antecesora, como también el aumento en su metraje.
Pero la verdad es mucho ruido y pocas nueces, ya que la película decae por culpa de su guión muy pobre que hace que la película se torne algo tediosa por momentos. No presenta ninguna novedad el film, es más de lo mismo pero aumentado. Los efectos visuales y las escenas de acción son muy buenas pero no asi el montaje (en que se nota algún pequeño error de edición) y las actuaciones son endebles. Shia LaBeouf apenas cumple con su labor actoral, la muy bella Megan Fox demuestra que como actriz es muy buena modelo y un talento desperdiciado es el del actor John Turturro que juega el papel de chistoso de la película, haciendo lo que puede con un personaje muy tonto.
Dos horas y medias que si uno acepta lo que le proponen sin demasiados miramientos, puede pasar un buen momento de esparcimiento.
"

Hace 7 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder
Afro nose, porque tienes que escribir tanto para decir que la pelicula fue una MIERDA... eres politico o que? sinceramente no volveria a pagar 50 pesos para ver el culo de Megan Fucks.
Hace 6 anos
lucianita
Los efectos son increíbles, las peleas,los robots, las explosiones...
El guión es un poco pobre... no dice mucho para mi gusto.
Se utiliza todo el tiempo como recurso, la inclusión de caras muy bonitas, que por mi condición femenina, es de 0 interés. Las partes "graciosas" son muy infantiles, no me causaron ninguna gracia.
Hace 8 anos · Un voto · ¿Te sirvió este comentario?  Si   No  · Responder

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